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El escudo es
lo primero; ¡el cubito, al basurero!
En su
permamante afán de destruir todo símbolo de unidad entre los
chilenos, la Concertación reemplazó -sin pedir permiso ni
avisar a nadie- nuestro Escudo Nacional por un cubito
tridimensional.
Siguió así
las recomendaciones del ideólogo marxista italiano Antonio
Gramsci, el que, advirtiendo que si aguardaban que se dieran
las condiciones objetivas para la revolución que propugnaba
Lenin, iban a estar esperando hasta el fin del mundo. Por lo
tanto, sugirió demoler la unidad interna de las naciones por
medio de una guerra cultural que arrasase con todos los
elementos de certeza unitaria y tradicional que sustentaban
la amalgama nacional.
as políticas
de la Concertación, basadas en el llamado 'respeto a la
diversidad' apuntaron precisamente a eso: a desestructurar
la sociedad. Bajo el inocente disfraz de la 'tolerancia' se
ocultaba el deseo de dividir al cuerpo nacional y
desarraigarlo de sus certezas tradicionales, precisamente
aquellas que le daban unidad de destino.
Por eso, la
aparición del 'cubito' que representaba a los gobiernos
concertados, no tuvo nada de casual, pues se usó en lugar
del Escudo Nacional de Chile, uno de los símbolos de la
chilenidad permanente, ese hilo de unión entre las
generaciones que construyeron el Chile del ayer con las del
presente y las del futuro, precisamente con la gramsciana
intención de quebrar esta certeza y esta continuidad.
No en vano,
la Constitución Política enuncia en su segundo artículo
cuales son los emblemas nacionales, citando entre éstos al
escudo de armas de la República.
Hoy, que
Chile ha optado por volver a creer en sí mismo, y ha puesto
término a 20 años de Concertación, no basta con técnicamente
hacer el mejor gobierno; es necesario reponer allí donde
corresponde el valor de la unidad nacional, y para ello los
símbolos depuestos, en este caso nuestro escudo patrio, debe
volver a su lugar, siendo la reprsentación gráfica del
Gobierno que ejerce la conducción del Estado.
Por eso, les
invito a sumarse a esta cruzada, promoviendo ante el nuevo
gobierno el siguiente concepto:
"El escudo
es lo primero; ¡el cubito, al basurero!" |

La Concertación no sólo relegó
nuestro Escudo patrio al patio del olvido, reemplazándolo
por un sospechoso cubo. Allí donde debió utilizarlo,
escondió aviesamente el cabal mensaje de su lema, como queda
patente en esta imagen, tomada del Libro Blanco de la
Defensa Nacional del año 2002, impreso siendo Presidente
Ricardo Lagos, y Ministro del ramo Michelle Bachelet |