24 de Febrero de 2010

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El escudo es lo primero; ¡el cubito, al basurero!

En su permamante afán de destruir todo símbolo de unidad entre los chilenos, la Concertación reemplazó -sin pedir permiso ni avisar a nadie- nuestro Escudo Nacional por un cubito tridimensional.

Siguió así las recomendaciones del ideólogo marxista italiano Antonio Gramsci, el que, advirtiendo que si aguardaban que se dieran las condiciones objetivas para la revolución que propugnaba Lenin, iban a estar esperando hasta el fin del mundo. Por lo tanto, sugirió demoler la unidad interna de las naciones por medio de una guerra cultural que arrasase con todos los elementos de certeza unitaria y tradicional que sustentaban la amalgama nacional.

as políticas de la Concertación, basadas en el llamado 'respeto a la diversidad' apuntaron precisamente a eso: a desestructurar la sociedad. Bajo el inocente disfraz de la 'tolerancia' se ocultaba el deseo de dividir al cuerpo nacional y desarraigarlo de sus certezas tradicionales, precisamente aquellas que le daban unidad de destino.

Por eso, la aparición del 'cubito' que representaba a los gobiernos concertados, no tuvo nada de casual, pues se usó en lugar del Escudo Nacional de Chile, uno de los símbolos de la chilenidad permanente, ese hilo de unión entre las generaciones que construyeron el Chile del ayer con las del presente y las del futuro, precisamente con la gramsciana intención de quebrar esta certeza y esta continuidad.

No en vano, la Constitución Política enuncia en su segundo artículo cuales son los emblemas nacionales, citando entre éstos al escudo de armas de la República.

Hoy, que Chile ha optado por volver a creer en sí mismo, y ha puesto término a 20 años de Concertación, no basta con técnicamente hacer el mejor gobierno; es necesario reponer allí donde corresponde el valor de la unidad nacional, y para ello los símbolos depuestos, en este caso nuestro escudo patrio, debe volver a su lugar, siendo la reprsentación gráfica del Gobierno que ejerce la conducción del Estado.

Por eso, les invito a sumarse a esta cruzada, promoviendo ante el nuevo gobierno el siguiente concepto:

"El escudo es lo primero; ¡el cubito, al basurero!"

La Concertación no sólo relegó nuestro Escudo patrio al patio del olvido, reemplazándolo por un sospechoso cubo. Allí donde debió utilizarlo, escondió aviesamente el cabal mensaje de su lema, como queda patente en esta imagen, tomada del Libro Blanco de la Defensa Nacional del año 2002, impreso siendo Presidente Ricardo Lagos, y Ministro del ramo Michelle Bachelet